Es normal que los descubrimientos como los inventos que hacen los seres humanos presenten un lado positivo y otro negativo para su aplicación en la vida cotidiana, ahora le toca el turno a la I A (inteligencia artificial=procesador de datos en base a algoritmo).
No falta quien le asigne al la I A (artefacto) el mayor invento creado por el hombre para resolver o atender los retos que los misterios del universo tiene reservados para la inteligencia humana.
Aunque Aristóteles (384 a C) previendo que la Inteligencia Humana necesitaría de medios para intentar conocer el máximo de verdades que guarda el universo inventó el "organon" (lógica), que significa instrumento o herramienta, para realizar cualquiera investigación científica o filosófica.
La diferencia entre la I A y la lógica (organon), es que la lógica no presenta un lado negativo como la I A , a esa característica se le conoce como los opuestos (positivo-negativo), que son los dos extremos de una misma cosa. No podemos entender un concepto sin conocer su contrario. Por ejemplo, no sabríamos qué es el calor si el frío no existiera. La mente usa estos contrastes para organizar y entender el mundo con mayor facilidad.
Dicho lo anterior conviene hablar de los extremos de la I A para valorar si su invento hará más feliz a la humanidad o por el contrario los llevará a su decadencia. Conviene tener presente que sobre valorar los aspectos positivos y subestimar los negativos o viceversa de cualquiera descubrimiento e invento, puede llevar a provocar daños poco previsibles e irreversibles.
Es interesante iniciar con el extremo positivo de la IA, mencionando solo algunos de ellos:
1. Amplifica el conocimiento y el aprendizaje; Accede a información global al instante, explica temas complejos, personaliza la educación y reduce la brecha de acceso al saber.
2. Mejora la salud y salva vidas; Ayuda a diagnosticar enfermedades antes, diseña tratamientos personalizados, acelera descubrimientos médicos y optimiza la atención sanitaria.
3. Libera tiempo para lo humano; Automatiza tareas repetitivas, peligrosas o monótonas, dejando al ser humano más espacio para la creatividad, el cuidado de otros y las relaciones.
4. Resuelve problemas grandes y complejos; Procesa enormes cantidades de datos para prever desastres naturales, cuidar el medio ambiente, optimizar recursos y combatir crisis globales.
5. Potencia la creatividad y la innovación; Es un colaborador que sugiere ideas, diseña, escribe, compone y ayuda a inventar soluciones que solos tardaríamos mucho en imaginar.
Ahora comentamos algunos de los riesgos de la Inteligencia Artificial para el ser humano
1. Pérdida de habilidades y autonomía; Al depender demasiado de la IA, podemos debilitar nuestra capacidad de pensar, resolver problemas, recordar y tomar decisiones por nosotros mismos.
2. Desigualdad y brechas; Quienes tienen acceso a la IA avanzada ganan ventajas enormes, mientras que otros se quedan atrás, profundizando diferencias económicas, sociales y de oportunidades.
3. Privacidad y manipulación; La IA procesa cantidades enormes de datos personales; puede usarse para vigilar, influir en opiniones, crear información falsa o manipular conductas sin que nos demos cuenta.
4. Desplazamiento laboral y deshumanización; Automatiza muchos trabajos, generando desempleo si no se prepara a las personas. Además, al reemplazar tratos humanos por máquinas, puede enfriar relaciones y reducir la empatía.
5. Sesgos y falta de control; La IA aprende de datos creados por seres humanos, por lo que puede heredar prejuicios y discriminación. A veces toma decisiones que no entendemos ni podemos controlar por completo.
Los inventos como los descubrimientos pueden potencializar a los pueblos para que lograr desarrollo y progreso o bien llevarlos a la indolencia, a la dejadez, a la perversión y su autodestrucción.
La autodestrucción empieza por atrofiar los cerebros de los infantes y jóvenes, los vuelve imbéciles, sin creatividad ni inventiva, atenidos e irresponsables, adictos a todo lo que les produzca estados éxtasis.
Conclusión: La IA es una herramienta poderosa —como el fuego—: puede cocinar, calentar y alumbrar, o también quemar y destruir. Todo depende de la sabiduría, la ética y el propósito que tenga la persona que la va a aplicar, pues sin aptitud, lo convertirá en un idiota funcional. Usted, lector, dice la última palabra.
