En política hay frases que parecen sencillas, pero el significado viene con letra pequeña y cuando un político experimentado habla, muchas veces conviene escuchar no solamente lo que dice, sino también lo que decide no decir.
Lenin Pérez Rivera, ha repetido en entrevistas una frase que comienza a generar controversia en Acuña: “vamos por la alcaldía”. La pregunta inevitable es: ¿“vamos” como UDC o “vamos” porque él está pensando nuevamente en aparecer en la boleta?
Hasta ahora, la frase deja espacio para la interpretación, y en política, como en los contratos, lo que no está escrito, da tema para varias lecturas.
Pérez Rivera tiene una trayectoria que lo convierte en un actor conocido de la política acuñense y coahuilense; ha ocupado la presidencia municipal en más de una ocasión y su trayectoria oficial registra tres periodos como alcalde: 2006-2009, 2010-2012 y 2014-2017.
De confirmarse una nueva candidatura, estaríamos frente a un viejo conocido buscando regresar a una silla que ya conoce bastante bien. Tan bien, que probablemente hasta podría pedir que le dejen el cajón donde guardaba los discursos.
Pero más allá de la broma, hay un asunto político interesante: ¿qué dice una eventual nueva postulación sobre la capacidad de UDC para formar nuevos cuadros?
Durante el último año, Pérez ha mantenido una intensa actividad alrededor de UDC y de su estructura política y social. El propio partido señala que ha impulsado capacitación para mujeres, jóvenes y militantes, mientras que Lenin continúa como dirigente estatal de UDC.
Sin embargo, si finalmente él fuera nuevamente el candidato a la alcaldía, también podría abrirse el debate sobre cuánto ha avanzado el partido en la formación de una nueva generación de figuras con posibilidades de competir electoralmente.
Y aquí aparece el contraste con el PRI local.
En Acuña comienzan a tener mayor visibilidad perfiles de generaciones más jóvenes. Ahí está Salvador José Cano, actual presidente del comité municipal del PRI, quien recientemente recibió el galardón “Belisario Domínguez Palencia” por su participación en actividades de comunicación, oratoria y debate.
También está Ricardo Treviño Campos, notario público y regidor, quien ha participado en acciones de gestión social junto con el partido. De hecho, este mismo mes se anunció un programa para facilitar 200 testamentos gratuitos a militantes priistas.
Y está Francisco Carmona Saracho, otro de los nombres que comienzan a moverse dentro del escenario político local.
Eso no significa que el PRI tenga la candidatura definida —ni mucho menos—, pero sí que existe una generación de perfiles que comienza a ocupar espacios y a construir presencia propia.
¿Entonces cual es la lectura de fondo?
UDC tiene una figura política con experiencia y reconocimiento electoral. El PRI parece estar intentando ampliar su baraja de opciones.
La pregunta para UDC no necesariamente es si Lenin puede volver a competir. La pregunta más interesante es otra: ¿qué tan preparado está el partido para competir mañana sin depender nuevamente de la misma figura? Porque una cosa es tener un candidato fuerte y otra muy distinta, es tener un partido capaz de producir candidatos fuertes.
En política, conservar el liderazgo puede ser una virtud. Pero si después de tantos años la fotografía sigue teniendo prácticamente al mismo protagonista, quizá el problema no sea la fotografía… sino que nadie se ha preocupado por renovar el álbum.
Y mientras Lenin dice “vamos por la alcaldía”, en Acuña habrá que esperar para saber si ese “vamos” viene en singular, en plural… o con logotipo incluido.
Pérez Rivera conoce perfectamente el camino hacia la Presidencia Municipal de Acuña y de concretarse una nueva candidatura, sería nuevamente protagonista de una contienda que ya conoce de memoria.
Pero hay algo que no puede pasar desapercibido: el escenario de una nueva alianza entre UDC y PRI para 2027.
PRI y UDC ya compitieron juntos en el proceso electoral de 2026 en Coahuila bajo la denominada Alianza Ciudadana por la Seguridad. El convenio fue registrado oficialmente ante el Instituto Electoral de Coahuila, y ambos partidos obtuvieron juntos los 16 distritos locales.
A nadie sorprenderá que esa fórmula esté puesta sobre la mesa para la elección de 2027, particularmente en Acuña.
Y si ese escenario se concreta, la lectura sería bastante sencilla: sumar estructuras, votos y perfiles para competir contra Morena con una sola candidatura.
Porque en política las alianzas no siempre nacen del amor partidista; a veces nacen de las matemáticas electorales y esas, no tienen ideología.
Pero aquí aparece otra pregunta importante para UDC.
La pregunta sería entonces si para 2027 veremos nuevamente a Lenin Pérez encabezando la apuesta de UDC, muy probablemente acompañado por el PRI, o si ambos partidos decidirán abrir espacio a una nueva figura.
Porque si el objetivo es enfrentar a Morena con una candidatura común, la definición del nombre será apenas el primer movimiento de esta estrategia que parece tener una finalidad más grande.
Y mientras Lenin dice “vamos por la alcaldía”, en Acuña seguramente más de uno ya está tratando de descifrar el plural.
¿Quiénes son “vamos”?
Porque en política, a veces dos palabras pueden decir mucho… y esconder todavía más…
Soy Gloria Ruiz, la voz del pueblo, la válvula de escape para muchos, la politóloga del proletariado…
To be continued.
