
Por si alguna duda quedaba, el INE sigue con el proceso de colonización, ahora, ya sin caretas, a lo descarado y al modo que le gusta a Morena y a su presidenta.
El INE de Guadalupe Taddei hizo lo que ni Lorenzo Córdova se atrevió a soñar: vestir al árbitro de color guinda.
El Consejo General aprobó eliminar la compulsa automática para detectar a Servidores de la Nación que quisieran acreditarse como observadores electorales en 2027. ¿Qué puso en su lugar? Una joya del obradorismo jurídico: una carta bajo protesta de decir verdad. Buena fe, le llamaron.
Es decir, el operador del programa que maneja el padrón de adultos mayores, de Jóvenes Construyendo el Futuro, de Sembrando Vida, el que tiene la lista, la foto, la dirección y la tarjeta del beneficiario, ahora podría entrar a la casilla no como operador, sino como "observador imparcial". Con gafete del INE.
¿Y qué va a observar? Si la gente vota agradecida, y, sobre todo, si vota por Morena. Porque su presencia en la casilla, del sector que le corresponde atender, será una advertencia a los beneficiarios de los Programas Sociales, que está pendiente de lo que hagan y, que las consecuencias de no votar por Morena, serían catastróficas para su economía.
No es un detalle menor. El Servidor de la Nación no es un servidor público cualquiera. Es la estructura electoral de Morena sin afiliación. Son 20 mil operadores territoriales que inventó AMLO para saltarse a los delegados priistas. Su chamba es casa por casa, con censo en mano. Su jefe no es el Secretario de Bienestar, es la Presidencia.
Permitir que sean observadores es como permitir que el que reparte la despensa cuente los votos.
El pretexto de Taddei fue la economía procesal. Que verificar es muy caro, muy tardado. Qué curioso: para organizar una elección judicial de 881 cargos nunca antes vista, sí hay presupuesto. Para cotejar una lista de 20 mil nombres contra el registro de observadores, no hay.
La trampa es perfecta: conservas en el reglamento la prohibición de que sean observadores, pero le quitas al INE la herramienta para detectarlos. La ley dice que no, pero el sistema dice que no te voy a buscar.
Por eso la oposición impugnó y el TEPJF tuvo que hacer el trabajo sucio que el INE no quiso hacer. El 23 de septiembre revocó el acuerdo. Le dijo al INE que la buena fe no sustituye la verificación.
Pero el intento queda. Y revela el plan para 2027: no necesitan fraude en la urna. Les basta con tener observadores con chaleco guinda que tomen fotos, que apunten quién fue a votar, que estén ahí, parados, con la misma cara que les tocó la puerta para darles la pensión.
Ese no es un observador. Es un recordatorio.
