En un pequeño aeródromo, la torre de control capta estas palabras:
— Torre de control, soy un piloto novato a bordo de un Cesna 565 y se me ha acabado la gasolina...
La torre de control le responde de inmediato:
— ¡Tranquilo, nosotros te guiaremos! Reduce la velocidad al mínimo, controla los instrumentos, prepara el paracaídas. Mira abajo. ¿Ves un aeropuerto en las cercanías?
El piloto le responde con calma:
— La verdad es que ya estoy aquí en la pista, ¡yo solo quería saber dónde podía llenar el depósito...!
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Una señora entra en un supermercado, se pone delante de un estante y se queda inmóvil, con la mirada fija. Al cabo de una hora, el propietario se le acerca y le pregunta:
— Disculpe señora, ¿busca alguna cosa?, ¿puedo ayudarla?
La señora le responde después de un momento:
— No, no, solo venía a comprar salsa, pero como en el envase pone que hay que estar “Concentrada”...
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— Mi perro se llama Quieto — dice Mario —, pero creo que le cambiaré el nombre.
— ¿Y eso por qué? — le pregunta un amigo.
— Porque cuando le digo: “Ven aquí, Quieto”, ¡el pobre perro nunca sabe lo que tiene que hacer!
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Un profesor les explica a sus alumnos que, según estudios climáticos recientes, América se está enfriando.
— La culpa es de Cristóbal Colón — dice Ingrid, una estudiante.
— ¿Por qué dices eso? — le pregunta el profesor, asombrado ante aquel comentario.
Y la alumna responde:
— Porque él fue quien... ¡la descubrió!
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Un profesor explica a sus alumnos la importancia del dramaturgo Lope de Vega, que vivió de 1562 a 1635.
Al terminar su explicación, les dice:
— ¡Creo que si Lope aún estuviera vivo, hoy seguiría siendo un personaje excepcional!
— Desde luego — comenta un estudiante —, ¡Como que tendría más de cuatrocientos cincuenta años!
