Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, establecido desde 1992 por la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de la urgente necesidad de gestionar de manera sostenible un recurso cuya disponibilidad es cada vez más escasa debido a la sobreexplotación de las fuentes hídricas y el calentamiento global.
Para muchos de nosotros, es común disponer del recurso en nuestros hogares o centros de trabajo, pero de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mil 800 millones de personas en el mundo siguen careciendo de agua en sus hogares, y cada día mueren en el mundo unos mil niños y niñas menores de cinco años debido al consumo de agua insalubre.
En México la situación no es mejor, a lo largo de las décadas la disponibilidad del agua ha ido disminuyendo de manera constante debido a la mala distribución, contaminación y sobreexplotación, reduciendo la disponibilidad per cápita de más de 10 mil metros cúbicos (m3) en 1960 a menos de 4 mil m3 en 2012; y se espera que esa cifra disminuya considerablemente hasta los situarse por debajo de los 3 mil m3 de disponibilidad de agua per cápita para el 2030. En lo que respecta a la Comarca Lagunera, la situación de la escasez de agua es cada vez más apremiante, aunque las autoridades se empeñan en negar la realidad una y otra vez.
Enclavada en pleno desierto chihuahuense, nuestra región surgió gracias a la presencia del Río Nazas, que nace en lo que hoy es el municipio de Indé, en Durango, y atravesaba toda la comarca hasta desembocar en la hoy extinta laguna de Mayrán. La construcción de las presas Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco interrumpen su curso, destinando gran parte del agua a la agricultura y reduciendo la recarga natural del subsuelo. El conocido como el “Padre Nazas, se mantuvo inalterado durante millones de años, hasta que en nombre de la modernidad su afluente fue capturado para garantizar las cosechas agrícolas año tras año.
Al mismo tiempo que se alteraba el ciclo natural del agua, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), organismo encargado de administrar el recurso hídrico, permitió que durante décadas se extrajeran millones de metros cúbicos (mm3) del subsuelo, que en su mayor parte fueron utilizados para sostener el hato ganadero más grande del país en pleno desierto, en beneficio de unos cuantos que vieron crecer sus riquezas utilizando un recurso que es de todos y permitido gracias a la corrupción rampante que priva al interior de un organismo que debería velar por los intereses de todos.
Derivado de lo anterior, enfrentamos una situación cada vez más crítica: el agua es un recurso cada vez más escaso, para encontrarlo, debemos ir cada vez más profundo en el subsuelo, y en lugar de encontrar agua a 40 o 50 metros de profundidad, como sucedía en décadas pasadas, ahora tenemos que ir a varios cientos de metros bajo la superficie, pero, a mayor profundidad, también mayor presencia de metales pesados, como el arsénico, que si se consume de manera constante durante periodos de tiempo prolongados puede ocasionar diabetes y varios tipos de cáncer.
Ante este panorama tan desolador, que puede llevarnos a enfrentar una escasez de agua crítica en un futuro muy próximo, ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil levantaron la mano para exigir que se detenga con la sobreexplotación del acuífero y se de prioridad al consumo de agua para uso humano, así como que se libere el flujo del Río Nazas, lo que permitiría la recarga natural del acuífero principal que desde hace años muestra signos preocupantes de abatimiento y cuya situación podría llegar a ser irreversible de no tomarse las medidas pertinentes.
Gracias a esas acciones, organizaciones y ciudadanos lograron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), emitiera la sentencia 543 en favor del acuífero lagunero, aunque la CONAGUA se ha visto lenta, por no decir cómplice, en la aplicación de las medidas ordenadas por el máximo tribunal de la nación.
Ahora, se enfrenta otra amenaza, pues concesionarios de agua vinculados a la ganadería buscan dejar sin efecto dicha sentencia, mediante un recurso ante el Tribunal Colegiado de Circuito, bajo el argumento de que debieron haber sido llamados como terceros interesados en el juicio de amparo promovido para proteger el acuífero lagunero, por lo que están solicitando se revoque la sentencia de la SCJN, se reponga el procedimiento y se les permita intervenir en el proceso.
En ese panorama, queda claro que la lucha por el agua en La Laguna continúa, y en el marco del Día Mundial del Agua, es importante recordar que ninguna actividad económica está por encima del interés común, no importa cuantos millones de pesos de ganancia generen los cientos de miles de cabezas de ganado con que cuentan los potentados que buscan revocar la sentencia de la corte, pues el futuro mismo de nuestra región y su viabilidad en el futuro próximo está en juego. Al tiempo.

