POR: JOSÉ GERD
¿Adónde se fue la vida
que ayer corría descalza por mis venas?
Era apenas un río joven
cantando entre las piedras,
y hoy apenas se escucha
su murmullo detrás de la montaña.
El reloj camina con prisa…
galopa como caballo desbocado,
cruzando los campos verdes de nuestros días
mientras nosotros, distraídos,
recogemos rosas que ya se marchitan.
La vida transita con un puñado de luz,
escapando entre los dedos del alma vigorosa;
creíamos tener siglos en los bolsillos
y apenas éramos, una simple
chispa temblando en el umbral del viento.
Las risas del ayer
son hojas
que el otoño guarda en el silencio;
los sueños que juramos eternos
hoy duermen
en el baúl olvidado del corazón.
¿Adónde se fue la vida?
Tal vez nunca se fue…
solo siguió su rumbo de estrella
mientras nosotros
aprendíamos tardíamente
a mirar el cielo azul.
El tiempo no espera,
es un tren que jamás volverá a la estación;
y quien no abraza el instante con vehemencia
terminará preguntando al viento
por qué pasó la vida
sin el aliento de tocar su puerta.
