Y, ¿DÓNDE QUEDÓ EL CADÁVER?
Fue un sepelio suntuoso, muy vigilado por las fuerzas del Estado, lleno se flores y muchos arreglos en forma de gallos.
Ataúd con chapa se oro, música durante todo el trayecto, personas con cubrebocas. Una cosa nunca vista en México.
Porque, ha habido muertes de narcos famosos (el Señor de los cielos, El Barbas, por ejemplo), pero ninguno tan ostentoso, cuidado y hermético como éste.
La semana pasada, cuando me enteré de la muerte de El Mencho, lo primero que se me vino a la mente, fue, dónde estaba el cadáver y, hasta después del sepelio, nadie lo vio.
De hecho, hay muchas dudas y, por ende, conjeturas sobre ésto.
De todas las explicaciones que dieron las autoridades sobre el cuerpo de El Mencho, ninguna dejó satisfechos a quiénes teníamos interés por saberlo.
No se sabe a ciencia cierta, si Nemesio fue dado de baja en el supuesto enfrentamiento con las fuerzas federales o, si, como aseguran las autoridades, falleció en el elicoptero que lo trasladaba a la CDMX. Un misterio, pues.
Lo cierro, es que EUA, lo quería vivo, pues era una fuente inagotable de información, sobre todo, cuando se deslizó la versión, de que El Mencho, había financiado la campaña de la presidenta, Claudia Sheinbaum, en una operación, en la que, Fernando Fernández Noroña, había sido el vínculo directo entre el capo y la presidenta.
Pero no solo eso, después de su "detención", circularon, presuntas nóminas, en las que aparecen policías municipales y estatales de varios municipios de Morelos.
Era oro molido para los EUA, por eso, ellos lo querían vivo.
A estas alturas, nadie sabe si, en féretro dorado, iba el cuerpo de El Mencho y, creo que jamás lo sabremos.
En éste país de un narco gobierno, será imposible saberlo. Será hasta que se vayan del poder, que pudiéramos saber la verdad.
Por lo pronto, hay que conformarse con la versión oficial. Mientras sus cómplices, seguirán gozando de la bendita impunidad.
Por cierto, no sé, si el concierto de Shakira, fue para celebrar, lo bien que le salió el show a la presidenta, porque ella lo gozó y disfrutó tanto, que a la fecha sigue celebrando, Ah, y diciendo que no les costó a los asistentes, No, claro que no, nos costó a los contribuyentes.
Lo cierto es que con estos hechos, Claudia Sheinbaum, tuvo un respiro y, hasta las encuestas le aplaudieron sus hazañas (ya sabemos cuáles encuestas), aunque todavía le falta, pasar el trago amargo, que le va a significar, la aprobación de su Reforma Electoral, que dice ella, fue un mandato de la ciudadanía (ya saben ustedes, lo que para ellos, es la ciudadanía), una vil mentira, que han usado para justificar el camino que van abriendo hacia la dictadura.
