MÉXICO UNO DE LOS PAÍSES CON MÁS CORRUPCIÓN EN EL MUNDO; TRANSPARENCIA INTERNACIONAL
El Índice de Percepción de la Corrupción 2025 ubica a México en el lugar 141 de 182 países, con una calificación de 27 sobre 100, pero además, está estancado.
La presidenta que se llena la boca todas las mañanas, presumiendo que en México, se acabó la corrupción. Y, tómala, ésta noticia de Transparencia Internacional, le ha de haber caído como un balde agua fría.
Y es que, las últimas semanas, han sido de pesadilla para la presidenta. Por todos lados y, en todos los niveles, los escándalos de corrupción, son cada vez más frecuentes y estridentes.
México, con 27 puntos, está incluso por debajo del promedio de países con libertades civiles restringidas. Además, 36 de los 50 países cuyas puntuaciones han descendido también han restringido las libertades cívicas. El mensaje es claro: cuando se debilita el escrutinio público, la corrupción tiende a agravarse.
El reporte de Transparencia Internacional señala que el 90% de los asesinatos de periodistas se producen en países con una puntuación inferior a 50, un umbral muy por encima del que se encuentra México, que sobresale como uno de los países más peligrosos para las personas periodistas No se trata de una coincidencia estadística, sino que ilustra una dinámica sistémica: la corrupción prospera en entornos en los que se intimida a los periodistas, se restringe a la sociedad civil y la supervisión pública conlleva riesgos personales. Las evaluaciones externas refuerzan este diagnóstico. El Índice Mundial de Libertad de Prensa y el CIVICUS Monitor clasifican a México como un entorno altamente peligroso para los periodistas y describen su espacio cívico como reprimido.
En este contexto, los malos resultados de México en el IPC parecen menos un dato aislado y más el resultado de una erosión institucional sostenida. Entre 2024 y 2025, el gobierno emprendió reformas trascendentes a las instituciones que servían como contrapesos en el sistema de rendición de cuentas.
Uno de los más claros retrocesos fue la desaparición del INAI, la autoridad nacional responsable de gestionar la información generada por las autoridades. México pasó de tener una autoridad nacional y autónoma que garantizaba acceso a los archivos públicos a una responsabilidad dispersa y subordinada. Las acciones que servían como un insumo fundamental para el periodismo de investigación y las exigencias de organizaciones civiles hoy está en incertidumbre.
Otra reforma trascendental fue la reestructuración del poder judicial, a nivel federal y en los estados. Quienes integraban los principales órganos jurisdiccionales se enfrentaron a la disyuntiva de someterse a una elección general apresurada o renunciar a sus cargos. Ministros, magistrados y jueces dejaron sus responsabilidades en pocos meses. A esto, se sumó una elección judicial hecha con prisas y tropiezos, severamente cuestionada en su proceso y en el involucramiento de las autoridades.
Los elementos comunes de países que han mejorado su puntaje son espacios civiles abiertos, controles y contrapesos eficaces, libertad de prensa e instituciones de supervisión autónomas que pueden funcionar independientemente de la política. No se trata de ideales democráticos, sino de medidas empíricamente relacionadas con niveles más bajos de corrupción percibida.
En México, las recientes reformas han ido en la dirección opuesta, pero esto no implica que esté predeterminado a seguir una trayectoria de declive continuo. Es posible tomar medidas que fortalezcan la rendición de cuentas, garanticen las libertades civiles y sujeten la acción política al escrutinio ciudadano.
Es claro que, en México, el gobierno morenista, está dando pasos agigantados para llevarnos a un país autoritario, cuyo modelo, se ha diseñado en el Foro de Sao Pablo. La presidenta, ha resultado una alumna muy adelantada. Su pasado “comunista”, pesa mucho sobre ella, la prueba está, que quiere darle respiración artificial, a la dictadura más longeva del mundo: Cuba. Así que con Claudia Sheinbuam, querer que cambie el rumbo de su gobierno, es como pedirle peras al olmo.
