Pareciera que siempre estoy en silencio cuando estoy en una reunión, pero solo estoy pensando cómo actúan las personas.
No es desinterés ni timidez lo que me mantiene en este estado de quietud o de silencio.
Conoces el dicho: no me estoy quedando dormido, solo estoy mirando para dentro.
Yo me estoy platicando a mí mismo lo que está pasando en mi entorno, pero no estoy juzgando ni criticando, solo observo.
El contemplar la personalidad de cada personan es un disfrute para mí, más si alguna persona es buena, es como si yo viera brotar una luz de esa persona.
Sin embargo, veo lo opuesto y no me agrada tanto, porque te amargas al instante.
Mi silencio en las reuniones es una elección consciente, un método para sumergirme profundamente en el entendimiento de los demás.
La madurez o la paz interior tiene que ver mucho para observar con cuidado a los demás.
No es una barrera que me pongo al no platicar, sino un puente hacia una comprensión más rica y empática de aquellos que me rodean.
