POR: JOSÉ GERD
Entre las madréporas marinas
buscaré el sentido de tu piel y tus lisonjas;
en la hoja reseca por el frío,
que se desprende en el otoño,
iré a buscar el sonido suave
y primaveral de tu voz.
Andaré caminos con huellas de jazmín y,
ahí, entre ellas, encontraré tu rima.
En el susurro del viento,
entre las ramas desnudas,
buscaré el palpitar armonioso
de tu dulce corazón;
en los sonidos del mar
buscaré el verso de tus ojos
y será allí donde anidaré
el encuentro de nuestros besos;
y, entre el trajinar de las barcazas,
encontraré tu rostro de magnolia
y tu corazón de tulipán…
¡Cariño de mujer!
