Sigo pensando en la importancia que les damos a las asistentes de voz y en el éxito que han tenido. Se han convertido en una parte integral de nuestra vida diaria; incluso, hay personas que las utilizan más que otras tecnologías.
Alexa, desde su lanzamiento, ha evolucionado de ser un simple altavoz inteligente a convertirse en un centro de control del hogar inteligente, con habilidades que van desde responder preguntas y reproducir música hasta controlar diversos dispositivos.
Pero, hay algo que me pregunto y que ya mencioné en una publicación que escribí: ¿Qué pasa con las personas que tienen dificultades para hablar o que no saben pronunciar bien el nombre “Alexa”?
Es un nombre que puede resultar complicado de pronunciar, especialmente, por el sonido de la “x”, lo que plantea la pregunta de si realmente fue pensado para que todas las personas puedan decirlo con facilidad.
Al final, la tecnología que presume de ser “inteligente” debería empezar por ser verdaderamente inclusiva, si las asistentes de voz están pensadas para facilitar la vida de las personas.
