POR: MIGUEL ANGEL SAUCEDO L.
Son cantantes sudcoreanos, forman parte del grupo BTS y lideran las listas de popularidad del llamado Kpop. Donaron un millón de dólares al movimiento Black Lives Matter, una muestra más del compromiso de esos jóvenes cantantes con las causas sociales más sentidas. Sin embargo, lo más sorprendente es que sus seguidores, aglutinados en algo llamado On in An Army (o, simplemente, ARMY) fueron capaces de recaudar, en muy poco tiempo, una cantidad similar para la misma causa. Estos fans están permanentemente conectados, constantemente intercambian información política pero también sentimientos y resentimientos y se han descubierto a sí mismos como una fuerza poderosa que puede intervenir la realidad social y, por tanto, incidir en ella. La agrupación BTS nació en 2013 y su enfoque inicial estaba en las preocupaciones sobre la salud mental de niños y, sobre todo, de adolescentes. Sin embargo, sus fans han llegado más lejos al plantar cara ante personajes, como Donald Trump, cuyas políticas no comparten. En junio de 2020 lograron boicotear un mitin de Trump, entonces candidato presidencial, en Oklahoma. ¿Cómo lo hicieron? Reservaron boletos de acceso al mitin, mismos que no usaron y que, al reservarlos, impidieron que otros los usaran, dando lugar a un desangelado evento político trumpiano.
Ahora que se anunció la visita de BTS a México los integrantes de ARMY México ya obligaron a Tiketmaster a trasparentar costos y publicar el mapa de distribución de asientos para los conciertos del grupo.
El Movimiento 50501 (50 protestas, 50 estados, un día) está integrado por habitantes de Estados Unidos, lo mismo descendientes de hispanos que norteamericanos sajones, y su objetivo fundamental es apoyar a indocumentados frente a las redadas del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EU), con presencia en todo el país, pero sobre todo en Los Ángeles, Minnesota y Arizona. Su arma fundamental es el celular para rastrear y seguir los movimientos de la Guardia Nacional y el ICE, pero también para documentar las acciones ilegales de dichos policías. Hacen las compras de alimentos y medicinas de quienes no se atreven a salir de casa por temor a la deportación, y consiguen ayuda legal para quienes ya han sido detenidos. Por supuesto, también encaran a los agentes y organizan manifestaciones y plantones de protesta. Son quienes han evidenciado el asesinato de la activista y poeta norteamericana Renee Good a manos de un agente de ICE.
También en Estados Unidos, a raíz de la visita que hizo Trump a una planta automotriz de Ford en Deaborn, Míchigan, uno de los obreros le gritó “protector de pedófilos” a lo que el presidente contestó con un insulto y una señal obscena. Ese obrero fue inmediatamente suspendido de su trabajo por lo que, de inmediato, obtuvo el apoyo de su sindicato. Sin embargo, el mayor respaldo llegó de ciudadanos que apoyan el derecho a la libre expresión o que, simplemente están hartos del trumpismo. Tal respaldo llegó en la forma de donativos a través de una campaña en GoFoundMe que en pocas horas superó los 340 mil dólares, cuando la expectativa era reunir 10 mil para los gastos legales que supondría la defensa del trabajador. Sorprende que los donativos sean aportaciones individuales de 23 dólares en promedio lo que refleja, entre otras cosas, la necesidad social del apoyo mutuo porque los respaldos institucionales no pueden llegar desde una institucionalidad, construida desde la postguerra, que ahora está en ruinas. Es necesario formar comunidad para pasar de la filantropía mediada a la solidaridad autoorganizada y así descubrir que otro mundo es posible.
