Un tipo en la playa no para de hacer cosas para pavonearse. Exhibe sus bíceps, da un salto mortal y se pasea arriba y abajo sacando pecho. Un niño pequeño empieza a imitarlo...
El tipo, molesto por esto, se dirige a la madre del niño y le dice:
— Disculpe, señora, su hijo no para de imitarme. ¿Puede decirle que pare de una vez?
La madre esboza una risita y responde:
— Faltaría más. ¡Pablito, deja de hacer eso ya, no seas ridículo!
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Unos pasajeros de un crucero están nadando en la piscina. De pronto, ven al capitán, que les grita desde lo alto:
— ¡Así me gusta, valientes, continuen nadando... que el barco se hunde!
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Tras un partido victorioso, el presidente de un equipo de rugby felicita al entrenador:
— ¡Enhorabuena!, ¿Cómo has conseguido que los jugadores se pasasen tan rápido el balón?
Y el otro le responde con una risita:
—He empleado un truco: ¡Antes de cada entrenamiento sumerjo la pelota en un cubo de estiércol!
