Un atleta de una isla de Inglaterra es el primero en competir. Permanece bajo el agua siete minutos. Los periodistas exclaman entusiasmados:
— ¡Gran récord! ¿Cómo lo ha logrado?
El atleta contesta:
— ¡Lo que me ha inspirado ha sido el deseo de hacer famosa a mi isla!
El segundo competidor es un nadador muy robusto. Permanece sumergido ocho minutos, y los periodistas le preguntan al salir:
— ¡Excepcional! Díganos, ¿cuál es su técnica?
Este nadador les responde:
— Entrenar siempre, domingos incluidos, ni un momento de descanso, ni una sola distracción...
Le toca el turno al tercer competidor, un tipo muy esquelético... El flacucho se sumerge. Pasan tres, cinco, nueve minutos... Tras doce minutos exactos, sale a la superficie, y lo llevan en hombros.
— ¿Cómo lo ha hecho?
Le preguntan los periodistas, a lo que este competidor les dice:
— Ha sido una experiencia horrible — explica él, aún sin aliento...
¡Es la primera vez en mi vida que el traje de baño se me queda enganchado en el fondo!
