Soy un peregrino de la vida, un noble emigrante de los sueños.
Un forastero sin hogar que viaja por sus pensamientos, buscando un lugar donde acampar.
Aunque estoy cansado, sigo mi ruta, esperando mi último atardecer.
Caminante de senderos misteriosos, siempre descubriendo un mundo que, incesante, no deja de cambiar.
Eterno luchador de batallas perdidas, voy a contracorriente del destino, vagando sin un rumbo fijo.
Solitario en vida, juzgado por una mentira; condenado a vivir entre susurros de melancolía.
Mi brújula no marca destino; sin norte donde señalar, desorientada espera una señal, un cambio de rumbo que me libere y me deje escapar.
Aunque mil veces caiga…
Nuestro destino es vagar por este mundo y ser felices con lo que hagamos de esta vida, hasta que nos toque partir sin llevarnos nada más que lo vivido.
