Un coche se estrella contra un poste de luz.
Una señora trata de acercarse al auto abriéndose paso entre la multitud que se ha congregado. Pero un señor robusto se le adelanta y la empuja con aires de superioridad y le dice:
— ¡Apártese, señora, déjeme pasar: tengo un curso de socorrismo!
La mujer le responde:
— Ok, pero cuando llegue el momento en que diga “llamen a un médico”, ¡acuérdese de que estoy aquí detrás!...
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Un domingo, con el estadio lleno completamente de aficionados. De pronto, un espectador oye a su vecino exclamar:
— ¡Vaya sesenta y cinco mil seguidores, veintidós jugadores, dos jueces de línea y un árbitro...!
Un poco más tarde:
— Sesenta y cinco mil seguidores, veintidós jugadores. Dos jueces de línea y un árbitro, moviendo su cabeza de un lado al otro...
Y una vez más, escucha a su vecino decir:
— Sesenta y cinco mil seguidores, veintidós jugadores. Dos jueces de línea y un árbitro, moviendo su cabeza de un lado al otro...
Después de cinco veces, el espectador, intrigado, le pregunta al hombre:
— Disculpa amigo: ¿Por qué has estado repitiendo todo el rato la misma frase?
El vecino lo observa y le contesta:
— Sesenta y cinco mil seguidores, veintidós jugadores. Dos jueces de línea y un árbitro... ¡¡¡Y esa paloma tenía que hacer sus necesidades justamente sobre mi cabeza!!!
