NO ESTABA MUERTO, ANDABA DE PARRANDA
¿Cómo se construye una dictadura?
La experiencia nos ha enseñado que, cuando un país se deja engañar por un "iluminado", un hombre que engaña a las masas vendiendo la salvación de Nación, que se viste de humildad y honestidad, es fácil que la gente lo crea.
Así pasó con AMLO.
El tipo fingió ser muy honesto, humilde y preocupado por el pueblo. Y, en el caso de México, millones se lo creyeron, porque, así se mostraba como opositor al régimen "corrupto", e incluso, esa palabra, la convirtió en su bandera, en momentos en que, en el país, se había convertido la corrupción, en un descaro, por parte de políticos y gobernantes.
Y, como la teoría de la comunicación, tantas veces pronunciada, la corrupción, esta penetró en la mente del pueblo que, magnificada por los medios, que le dieron amplia difusión y apoyo al mesías, se fueron creando las conversaciones y las bases para que, en la tercera ocasión, en que AMLOCO participó en la elección presidencial, mucha gente, le dio el beneficio de la duda y, votamos por él.
Pero como todos los dictadores, siguió el librito de sus antecesores:
1. Buscar al o a los causantes de todos los males del país. En el caso que nos ocupa, la corrupción galopante en todas las instituciones del gobierno y la clase más alta: "Los Fifis".
2. Descalificar a todas instituciones, organismos y entes autónomos, con la cantaleta de todos eran nidos de corrupción, a los que había que desaparecer.
3. Dividir al país, a los grupos sociales, a los amigos e, incluso a las familias, enfrentándonos, utilizando el término, privilegiados y el pueblo bueno y sabio. Con Hitler, los judíos y la raza aria, fue el pretexto para hacer una limpieza étnica, que costó la vida de millones de judíos.
En España, Francisco Franco, dividió al país, entre republicanos y conservadores, provocando una guerra civil, en la que se destruyeron familias que se dividieron en ambos bandos.
En Chile, Augusto Pinochet, con el apoyo de Estados Unidos de América, sometió, expulsó y asesinó, a todos aquellos que se opusieron a la dictadura que implantó, saliendo miles de chilenos del país y asesinando a muchos ciudadanos que quisieron enfrentarlo.
En Venezuela, con Hugo Chávez, después de que éste, encabezara un golpe de Estado, después de pasar algunos años en prisión, se alzó como, el líder que iba a sacara a Venezuela de la crisis, y, los venezolanos creyeron en su relato y los eligieron presidente. Pero no había pasado ni un año en el poder, cuando creó el movimiento Chavista, que planteaba el rescate del país, de manos de las transnacionales y comenzó con expropiaciones de compañías extranjeras y nacionales. Venezuela, pasó con Chávez y después con Nicolás Maduro, de ser uno de los países más ricos de América del sur, a pasar, a ser uno de los más pobres en la actualidad. Tanto Chávez, como Maduro, lapidaron y se robaron los recursos derivados de la explotación y venta del petróleo, empobrecieron a la población, a tal grado, que miles de venezolanos tuvieron que dejar el país. Hoy, Maduro enfrenta una crisis por permitir producir y traficar con drogas, cosa que EUA, decidió tomar represalias, para forzar al tirano para que renuncie o, hacerlo renunciar.
Todos estos gobiernos, incluyendo a Nicaragua, Brasil, México, entre otros, están organizados en el Foro de Sao Pablo, que comulgan con el totalitarismo, de ahí, que en México, primero con AMLO y, ahora con Claudia, se han seguido los pasos que marca el librito y, en el caso de México, no es para nada casual, que se haya desmantelado a la República, concentrando todos los poderes de la Unión, en la presidenta Claudia Sheinbaum, el último caso, se dio el miércoles 4, con el burdo nombramiento de Ernestina Godoy, como la nueva Fiscal General de la República, una cortesana del Régimen morenista. Con éste movimiento, se cierra la pinza y, de no actuar de manera unida y organizada, el siguiente paso, será, despertar con la nueva, de que ya, no hay presidenta, hay dictadora.
La aparición de Andrés Manuel, con el pretexto de la presentación de su libro, “Bajeza”, perdón, “Grandeza”, significó, para muchos, un mensaje de que aún respira y que no ha soltado el poder. Porque, ante los últimos acontecimientos, Claudia estaba y sigue en picada, en cuestión de aceptación. Muchos factores han propiciado su caída: los escándalos del huachicol fiscal; Adán Augusto y la Barredora; los enredos de sus hijos, de su hermano y, lo más grave, las movilizaciones de Jóvenes de la Generación Z, las manifestaciones de los agricultores, de los transportistas, pero más grave, las filtraciones de los “Chapitos” en cortes norteamericanas, que están poniendo en serios aprietos al “Movimiento” y al mismo López.
Un recuento de daños, un estate quieto, la imposición de la nueva Fiscal (para desaparecer todos expedientes incómodos), un estirón de orejas a hijos, familiares y amigos para que regresen al redil de la austeridad republicana. Así que, el macuspano, no estaba muerto, andaba de parranda.
