Al independizarse la mayoría de los países latinoamericanos del gobierno de España y de Portugal (Brasil), en 1821, 1822 y 1823, el Presidente de Estados Unidos, James Monroe, en ese último año, proclamó la Doctrina Monroe, como parte fundamental de la política exterior estadounidense estableciendo que cualquier intervención europea en el continente americano sería vista como un acto hostil hacia Estados Unidos; teniendo como lema, "América para los americanos".
En el fondo esta doctrina fue para que los países latinoamericanos no fueran independientes, sino que dependieran única y exclusivamente de los Estados Unidos, en lo político, económico, industrial, comercial, etcétera; con el pretexto de evitar el colonialismo europeo, pero con el tiempo se transformó en una justificación para la intervención de Estados Unidos en Latinoamérica.
El gobierno de EEUU, ponía y quitaba presidentes de los países recién independizados de España y Europa, invadía la economía, el comercio y la industria de las nuevas naciones independientes.
Pero en 1959, Estados Unidos, se encontró con la “horma de su zapato”; Fidel Castro Ruz y Ernesto “Che” Guevara de la Serna, hicieron triunfar la Revolución Cubana, derrocando al dictador Fulgencio Batista, apoyado por Washington, y estableciendo un régimen verdaderamente independiente; que le costó el boicot o embargo de EEUU, a su economía, comercio, industria, causándole mucho retraso en ese hermano país que ha sobrevivido gracias al gran heroísmo de su pueblo y a la ayuda que le han brindado países humanitarios como México.
El gobierno de Donald Trump, a 102 años de la doctrina de James Monroe “América para los americanos”, la está actualizando descaradamente interviniendo en asuntos nacionales de algunos países latinoamericanos que no se pliegan a sus caprichos; matándoles nacionales en aguas internacionales con el pretexto del combate a la droga; y está amenazando con invadir Venezuela, con flagrante violación a su soberanía y en abierta oposición a la opinión pública mundial, principalmente Europea y árabe.
Por eso todos los latinoamericanos debemos unirnos como un solo hombre para oponernos a la política injerencista de Trump; quien “no la brinca sin huarache”, sino que cobra carísimos sus favores.
