Cuando recordamos algo que nos pasó, preferimos no hacerlo.
Sucede que nos marcan ciertas vivencias, más si son amorosas.
De alguna forma, son cicatrices en nuestro corazón, aunque pase mucho tiempo seguimos lastimados.
Porque no hay dudas que cuando tenemos heridas en la piel no nos afecta, pero si es en el corazón nos dolerá por siempre.
Cuando nos dicen que no nos aman, o que nos digan que no somos la persona idónea, nos va dejar con un dolor que al principio no podremos soportar, y después se hace una cicatriz.
¿Por qué sufrimos tanto con el desamor? Y es porque el corazón se parte en dos, es una danza de dolor y el sufrimiento se burlan de tú dignidad.
Es la ausencia del amor que se convierte en capricho y en anhelos que no se cumplieron.
De nuevo la ilusión desvanecida, como hojas al viento, también es como todo lo que construiste se desvanece.
Pero en este vaivén de sufrimiento, también hallamos una enseñanza que en el futuro solo será un duro recuerdo.
