Como cada año, se inicia un nuevo ciclo escolar, y con él, vienen las compras de último momento, el uniforme, la lista de útiles, la mochila y demás.
Como sociedad, creemos que lo más importante es cumplir a cabalidad con los requisitos de ingreso, pero lo verdaderamente importante, está en quien lleva todas esas herramientas de trabajo: el alumno.
Un alumno que va cargado de emociones y que no todas ellas, son de alegría o de contento. Muchos de los niños que vuelven a las aulas, regresen bajo las condiciones de un hogar disfuncional, en donde papá o mamá ya no están. Con problemas económicos, en donde la situación monetaria es la causa de los problemas y las peleas. Niños que no tienen un techo bajo el cual descansar, que ni siquiera tienen la oportunidad de ir a la escuela, que su casa es la calle y su escuela la vida misma.
Pocas veces volteamos a ver a esas personas que se paran en los cruceros, ¿se han percatado que con ellos, hay por lo menos dos o tres niños?
Niños que como los tuyos, tienen las mismas ganas de vivir una vida plena y feliz.
Nadie ve a los olvidados, a los sin techo, a los que no pueden pelear por sus derechos, porque ni siquiera saben que los tienen.
Hay tantas casas hogar en la ciudad, que albergan a cientos de niños y que no pueden costear todos sus gastos, sobre todo los de los útiles escolares.
Te propongo, amable lector, que antes de revisar si la lista de útiles está completa, revises si la mochila de tu hijo esta llena: de problemas, inseguridades, tristeza, angustia, creencias limitantes, rencor, culpa.
Cambia todo esto por amor, comprensión, empatía, gratitud, respeto y motivación.
Muéstrale a tu hijo/a, cuál es el camino, qué puede hacer para ser un mejor ser humano y no solo un buen estudiante.
Y cuando veas a un niño en la calle, no lo veas con desprecio, ni le grites en la cara, ya la vida le mostró el odio, muéstrale el amor y la empatía. Él/ella no escogió estar así, por lo menos bríndale un saludo y una sonrisa, y si se puede, algo más que alegre su día.
Y para qué son las alas, sino más que para volar.