Torreon, Coah.
Edición:
20-May-2024
Año
21
Número:
905
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LAS TLAYUDAS, LA RAZA Y LA CLASE SOCIAL / 819


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Por:
Sin Censura
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01-04-2022
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Edición:

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POR: MIGUEL ÁNGEL SAUCEDO L.

El sentido de la posición como sentido de lo que uno puede, o no,

“permitirse” implica una aceptación tácita de la propia posición, un sentido de los límites o,

lo que viene a ser lo mismo, un sentido de las distancias que se deben marcar o mantener, respetar o hacer respetar.

(Pierre Bourdieu).

No son las tlayudas, o si lo son, pero no por sí mismas sino por el lugar. En palabras simples, tlayuda y aeropuerto como que no van juntas. Y Doña Lupe, que vive de la venta callejera de tlayudas, lo único que vio en la inauguración del Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” es que había mucha gente, muy probablemente sin desayunar. Así que, así, sin más se instaló con su mercancía. Y lo hizo con tal éxito que rápido se formó una larga fila de comensales para disfrutar las tlayudas, antojito muy popular entre la clase trabajadora, y que se puede conseguir en muchas de las calles de la ciudad de México.

Para la periodista Azucena Uresti lo mas importante del acto inaugural fue que “Una señora se filtró a la sala de llegadas del AIFA y comenzó a vender tlayudas a los pasajeros de la terminal”. Este comentario le pareció a algunos, entre ellos al presidente López Obrador, una muestra de racismo y clasismo ya que la expresión “se filtró” la usa la periodista solamente al referirse a doña Lupe, la vendedora de tlayudas. Todos los demás, pasajeros, funcionarios, policías e invitados estaban en el lugar indicado, todos excepto doña Lupe, ella “se filtró” a un lugar que socialmente no le corresponde, ubicó a su mercancía en un lugar en el que no encaja. Imagínese, vender tlayudas en un aeropuerto internacional. También por eso muchos de los opositores a la construcción inaugurada le llaman Central Avionera.

Se dice que somos una sociedad muy polarizada, dividida entre chairos y fifís, en alusión a los membretes que se usan para referirse a quienes apoyan al presidente y quienes lo atacan, respectivamente. Sin embargo, la polarización tiene más sustento en el lugar que se ocupa en la escala social, más allá de identificarse, o no, con una determinada posición política. Esto implica asumir lo que Erwin Gofman llama “El sentido del lugar de sí mismo”, es decir, el lugar que cada uno sabemos o deberíamos saber que nos corresponde en cada escenario social. En términos del sociólogo Pierre Bourdieu, es “el sentido que hace que la ´gente modesta´ tienda a permanecer ´modestamente´ en sus lugares, y el que coloca a los otros ´a mantener su distancia´”.

Es lo que hace Azucena Uresti, “mantener su distancia” cuando dice que una señora “se filtró”, es decir, se coló a un espacio que socialmente no le corresponde. Son esas micro expresiones clasistas difíciles de observar hasta para quien las emite. Sin embargo, no son pocos los que lo denuncian de manera activa y organizada, como es el caso de la actriz Maya Zapata y el actor Tenoch Huerta. Este último suele narrar el caso de una amiga indígena que, mientras esperaba la salida de su vuelo en el aeropuerto de la ciudad de México, fue abordada ¡cinco veces! por los policías. Cuando ella protesta preguntando “¿por qué nomás a mí?”, los vigilantes le decían que se trataba de “una revisión al azar”. Diferentes vigilantes, pero una misma actitud, un mismo recelo ante la condición social de “gente modesta” (indígena, en este caso) que no tiende a permanecer “modestamente” fuera de un aeropuerto internacional. La misma transgresión de doña Lupe.

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