Torreon, Coah.
Edición:
04-Mar-2024
Año
21
Número:
896
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REVOCACIÓN / 810


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Por:
Samuel Cepeda Tovar
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28-01-2022
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Edición:

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POR: SAMUEL CEPEDA TOVAR

http://enfoqueanaliticosct.blogspot.com

Los mexicanos somos herederos de un pasado autoritario, en donde los espacios para la participación ciudadana se limitaban al clásico domingo electoral; en donde los mecanismos de participación ciudadana eran escasos, una simple utopía. Por ello resulta entendible que una sociedad acostumbrada al sometimiento y al servilismo de pronto, de la noche a la mañana, entienda, valore y utilice mecanismos de participación ciudadana que son regla de oro en naciones desarrolladas y con sistemas democráticos que trascienden los comicios electorales. No es ignorancia, es falta de costumbre, y este déficit de costumbre se vuelve apatía, desidia y hasta burla. Hoy tenemos dos mecanismos de participación ciudadana, que independientemente de si el presidente los usa o no para elevar su ego, son dispositivos ciudadanos que funcionan exitosamente en otros lares. La consulta popular y la revocación de mandato son instrumentos que permiten que los ciudadanos participemos en las decisiones del gobierno y en la evaluación y permanencia de los mismos. Como teórico y promotor de la participación ciudadana celebro que por primera vez en la historia los mexicanos hayamos realizado un proceso de consulta popular para enjuiciar a expresidentes, aunque el resultado fue un rotundo fracaso con una participación de 7.7% de los empadronados en lista nominal, el ejercicio por sí mismo marcó un hito histórico en los temas de ciudadanía en México al usar una ley que se aprobó en 2014, y poco importa que hay sido parte de una obstinación presidencial, lo que importa es que se nos dio la oportunidad de estrenar un instrumento democrático no electoral. Por otro lado, la revocación de mandato es similar, pues se trata de un proceso en el que el pueblo evalúa el desempeño de su gobernante y vota por su permanencia o revocación del cargo, esta reglamentación se aprobó en 2019 y para que sus resultados sean válidos debe votar por lo menos el 40% del listado nominal de electores. Se trata de un magnífico dispositivo que nos permite arrancar de tajo a malos gobiernos, algo que se supone nos hubiera servido años atrás, pero como se trata de otra iniciativa del presidente, los detractores afirman que solo busca demostrar que sigue siendo popular y apreciado por el pueblo, es decir, por ego nuevamente; y así como en la consulta popular, esto no debe tener la mínima importancia, pues lo que debemos aprovechar es sin duda la oportunidad de salir a votar para respaldar o rechazar por primera vez en nuestra historia a un presidente de la república. Aquí la predictibilidad se hace presente teniendo el antecedente histórico del autoritarismo en México y la pasada consulta popular para vaticinar un fracaso en la participación ciudadana en este proceso de revocación que se aproxima. Paradójicamente, ya tenemos los mecanismos para empezar a democratizar a México: acceso a la información, leyes de participación ciudadana, consulta popular, revocación de mandato, pero nos falta el último elemento, el más importante, el más esencial: los ciudadanos. De nada sirve tener un arma sin balas, así como de nada sirve un sistema democrático sin ciudadanos.

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