Torreon, Coah.
Edición:
22-Abr-2024
Año
21
Número:
901
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MES DE INFORMES / 767


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Por:
Samuel Cepeda Tovar
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06-12-2020
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Edición:

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POR: SAMUEL CEPEDA TOVAR

http://enfoqueanalitico.blogspot.com

Inicia diciembre, y con este mes los rituales de rendición de cuentas que año tras año llevan a cabo los presidentes municipales y gobernadores que, acompañados de sus fieles séquitos, glosan frente al público presencial, virtual y medios de comunicación los aspectos más relevantes de la administración pública dependiendo del ámbito de gobierno del que se trate. Se trata del día del ejecutivo, día en que los reflectores le permiten ostentar lo mejor de su repertorio en cuanto a logros. La teoría política señala que para que estos informes sean efectivos; deben contar con tres elementos o característica en común: I. La información, es decir, de manera concisa las acciones que se realizaron, sin digresiones que solo intenten llenar espacios para aparentar un robusto informe de labores. II. La justificación; es decir, que los gobernantes expliquen los porqués de sus actos, no solo la mención de estos; es decir, si se habla de pavimentación de un número determinado de calles, que se justifique por qué se pavimentaron esas calles y no otras y la pertinencia de dicha pavimentación; y, III. El castigo o recompensa, es decir, el momento en que los ciudadanos deben realizar un juicio valorativo y aprobar o desaprobar dicho informe y que esa valoración se traduzca en volver a votar por el mismo partido en la siguiente elección, o de lo contrario, buscar más opciones de cambio. Sin embargo, más allá de estos tres elementos señalados, me parece que la mejor manera de evaluar un informe de actividades es la relación que este guarda con el Plan de Desarrollo que sustenta el quehacer gubernamental de un trienio o un sexenio. La premisa es simple; el Plan de Desarrollo contiene los objetivos y metas planeados por las autoridades, y todo su esfuerzo debe estar orientado hacia el cumplimiento de ese plan; de lo contrario, se navega al garete, sin rumbo, sin objetivos, por ello, cada informe de gobierno debe estar ineludiblemente ligado al Plan de Desarrollo municipal, estatal o nacional. Desde luego, que la ciudadanía para poder realizar una evaluación de dicho informe debe tener conciencia plena del plan de desarrollo y así poder medir el desempeño de sus autoridades con mayor precisión; puesto que como bien lo señalara en su momento Bentham (1994), “si la comunidad falla al juzgar exactamente la conducta de sus gobernantes, es porque esta ignora los hechos, debido a que no posee las particularidades necesarias para formarse un buen juicio”. Por ello, la autoridad debe hacer mención explícita en sus informes la relación de los logros obtenidos con lo programado en el plan de desarrollo durante el año; también asegurarse de que los ciudadanos conozcan este plan que debe ir más allá del formalismo de contar con uno y olvidarse completamente del mismo durante el periodo de gobierno. Un buen ejemplo de esto es el municipio de Allende, Coahuila, cuyo informe de gobierno 2019, tuvo una relación de objetivos logrados con el Plan Municipal de Desarrollo de menos del 20%, es decir, de 10 objetivos, solo se cumplieron menos de 2, por lo que esto permite que la ciudadanía evalúe acertadamente el desempeño de la autoridad. En este caso, el gobierno de Allende está prácticamente reprobado, y ello debe tener relación directa con el tercer elemento de la efectividad de los informes, es decir, el castigo o recompensa por parte de los ciudadanos. Para que los informes sean efectivos, se deben relacionar en sus presentaciones con los planes de desarrollo, de otra forma, solo hay ausencia de objetivos y se cumple la máxima de Marx, cuando señala que la administración pública también puede ser “negativamente eficaz”.

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