Torreon, Coah.
Edición:
04-Mar-2024
Año
21
Número:
896
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FELIPE ÁNGELES RAMÍREZ: EL ESTRATEGA REVOLUCIONARIO REIVINDICADO / 727


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Por:
Sin Censura
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14-12-2019
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POR: GUILLERMO OROZCO RODRÍGUEZ

 

* Otro personaje reivindicado por el gobierno de la cuarta transformación

* Fue homenajeado el 26 de noviembre a 100 años de su fusilamiento con la presencia del Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador

 

Nació el 13 de junio de 1869 en Zacualtipán; Hidalgo, otros dicen que en Molango de la misma entidad. Hijo de Felipe ángeles Melo un agricultor que alcanzó el grado de coronel y que había luchado contra dos intervenciones extranjera, la estadounidense de 1847 y la francesa en 1862. Realizó sus estudios primarios en Huejutla y Molango, posteriormente es alumno del Instituto Científico y Literario de Pachuca. Gracias a una beca otorgada por el gobierno de Porfirio Díaz pudo ingresar al Colegio militar a la edad de 14 años. Ahí sobresalió como uno de los oficiales más brillantes, egresando como Teniente Técnico de Artillería, estudios que perfeccionó en Estados Unidos y en Francia le fue concedida la orden de la Legión de Honor por los méritos realizados durante sus estudios.

El historiador Pedro Salmerón Sanginés explica que el general Ángeles perteneció a una generación de militares de carrera. “Lo distingue que uso por encima la ética y la lealtad”,  “Representa la lealtad, la ética y la honestidad”. Ángeles tenía una relación estrecha con el presidente Francisco I. Madero, quien lo nombró director del Colegio Militar en 1912.

Este militar fue una de las últimas personas que vio con vida a Madero antes de su asesinato en el hecho conocido como La Decena Trágica. Fue desterrado por el Gobierno de Victoriano Huerta, pero regresó poco después para unirse a las fuerzas de Francisco Villa.

Felipe Ángeles “llegó a Chihuahua justo a tiempo para participar en la mayor operación militar que se había librado en la Revolución hasta ese momento: la batalla o batallas que, por el dominio de la Comarca Lagunera, enfrentó a la División del Norte contra las fuerzas federales del gobierno del general Victoriano Huerta, entre el 20 de marzo y el 10 de abril de 1914”.

Ángeles fue jefe de la Brigada de Artillería de la División del Norte, aunque su calidad de estratega militar le convirtió en pieza clave para el general Francisco Villa. La batalla de Zacatecas, triunfo clave para los Dorados de Villa, “representa el cenit de la carrera militar de Ángeles”. Villa movilizaba todas las fuerzas disponibles en 1914 desde Torreón con Ángeles y con Tomás Urbina como avanzadas para conocer el terreno y diseñar la batalla.

Llegó el 22 de junio del 1914. Felipe Ángeles diseña exitosamente el plan de Zacatecas. Con la caída de Zacatecas vendría pronta la caída de Huerta. Ángeles fue parte de la Convención de Aguascalientes, donde los villistas lo proponían como candidato a la Presidencia.

Fracasado el objetivo primordial de la Convención (evitar la guerra civil entre los revolucionarios victoriosos), reinició la lucha armada. Una brillante operación militar le dio a la alianza de la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur (zapatista) el dominio de la ciudad de México a sólo tres semanas de iniciada la nueva guerra. Ahí, en Xochimilco y en la capital de la República, entre el 4 y el 10 de diciembre de 1914, se sellaron alianzas estratégicas y se tomaron decisiones fundamentales.

Desde aquellos días se construyó una explicación de la guerra civil según la cual la alianza villista-zapatista tenía todos los elementos a su favor para ganarla y que la perdieron porque no se plantearon la toma del poder, por ser campesinos e iletrados; además, porque Villa habría cometido el error irreparable de no atender el consejo de Ángeles en el sentido de lanzar toda la fuerza de la División del Norte contra Veracruz, sede del gobierno de Carranza.

“¿Por qué Villa no lo hizo? La respuesta de los historiadores a esta pregunta se ha convertido en uno de los mitos más poderosos sobre la Revolución”, tal vez la falta de visión de Estado.

Vencido y aislado, merced a la traición de Félix Salas, Ángeles fue aprehendido junto con cuatro de sus seguidores, en una cueva del Cerro de las Moras, Cañón de San Tomé, Valle de los Olivos, en el estado de Chihuahua, el 15 de noviembre de 1919.  Al ser capturado vivo por el exvillista Gabino Sandoval, Ángeles no podía ser ejecutado sumariamente como lo fue su escolta, sin que el gobierno de Carranza recibiera el repudio de la opinión pública nacional e internacional ya escandalizada por el reciente asesinato de Zapata. Por eso trasladó su consignación a un tribunal militar que ordenara su muerte de manera "legal". Multitudes de simpatizantes acudieron a recibir a Ángeles a su paso por las estaciones de ferrocarril rumbo al lugar de su "juicio".

Fue conducido a la capital de Chihuahua, donde en el Teatro de los Héroes, el 24 de noviembre siguiente, se le formó consejo extraordinario de guerra integrado por los generales Gabriel Gavira, Miguel Acosta, Fernando Peraldi, Silvino M. García y J. Gonzalo Escobar. Durante los dos días que duró el juicio, los cuatro mil asientos del teatro se llenaron y afuera permanecieron miles de personas, que en su mayoría reconocían los méritos del general exvillista.

A pesar del clamor de la concurrencia que en la sesión pidió su perdón, se le condenó a muerte por el delito de rebelión. Durante la tarde, comisiones de damas y de extranjeros trataron inútilmente de entrevistarse con el general Manuel M. Diéguez (participante en la huelga de Cananea) para solicitar el indulto. La defensa solicitó amparo a la Suprema Corte de Justicia, la que contestó que se debía dirigir al juez del Distrito de Ciudad Juárez. En la capital de la República, en la Cámara Baja, el diputado Alfonso Toro fracasó en hacer que se tratara el indulto de Ángeles, que se turnó burocráticamente a comisiones. Carranza tampoco se ocupó de las peticiones de indulto.  Todo fue una táctica dilatoria.

Después dictó una carta y más tarde otra más, dirigida a su esposa Clarita, que concluyó así: “He tenido hasta ahora ternura y amor infinito por la humanidad y para todos los seres del universo. Desde este instante, mi ternura, mi amor y mi recuerdo serán para ti y para nuestros cuatro hijos”.

Felipe Ángeles pidió antes del fusilamiento como gracia a sus verdugos que el pelotón tuviera ya las armas listas y que disparara en cuanto llegara. Otra versión fue que pidió se le concediera ordenar él mismo su fusilamiento. Así se hizo a las seis de la mañana del 26 de noviembre de 1919 en el cuartel del 21 Regimiento de Caballería de Chihuahua. El mismo dio la orden de fuego.

En testamento político dijo: “Mi muerte hará más bien a la causa democrática que todas las gestiones de mi vida. La sangre de los mártires fecundiza las buenas causas”.  En Hidalgo lo recuerdan por su frase: “Por qué temerle a la muerte, si no le temo a la vida”.

Fuente.-. Salmerón Sanginés Pedro. Breve Historia del Villismo

Guillermo Orozco Rodríguez.- Diciembre 9 de 2019.

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