Torreon, Coah.
Edición:
20-May-2024
Año
21
Número:
905
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PIZARRÓN MAGISTERIAL / 721


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Por:
El Profe
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02-11-2019
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Edición:

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POR: EL PROFE

Pero, antes que nada, empezaremos esta columna con nuestras típicas y tradicionales calaveritas del día de muertos que, como lo mencionamos todos los años, tal vez estas calaveritas no cuenten con todo para ser una calavera literaria, pero si cuentan con muy buen ingenio de nuestros lectores, que son quienes las envían año con año. 

 

GUSTAVO ENRÍQUEZ OVIEDO.

La huesuda toda chueca, por Gustavo pregunto

¡Pues mi ahorro no he cobrado, porque el banco me corrió!

A mi tumba me regreso, con mi gis  y pizarrón

Mientras Tavo se divierte, con la lana que ganó

La Catrina llora y gime, pues en Coppel, se endeudó.

 

GEORGINA MONCADA

Muy furiosa la huesuda, de berrinches se llenó

Pues la lana que pedía, batallando la encontró.

Al entierro ya la llevan, pues la muerte la reclama

Por lanzada y deseada,  la calaca se encelaba.

Hoy le dan su entierro con billetes y palmadas

Mientras ella se menea, tras los susurros de las damas.

JESÚS PORTILLO

A la muerte traicionó, pues a San Fellote le rezó

Con reliquias y festejos, en su casa los reunió.

Hoy lo busca la huesuda y lo sigue con rencor

Pues la cheve que vendía, en su tiempo lo ayudó.

Con su ahijada la Carmela, el negocio se creció

Pero a estos la avaricia, con la muerte les cobró.

GRUPO MARRANO

De todos muy conocido, eran un grupo peculiar

Conformado por marranos, que siembran suelo al caminar.

Este grupo de gorditos, fueron buenos pa’ pistear

Cuando había modo y forma para el colmillo encajar.

Grandes fueron sus hazañas, en el mundo sindical

Si se trataba de mujeres, ollas y botellas vaciar

Por eso en grandes fiestas, nadie los quería invitar.

Erik era el estandarte de este voluminoso grupo

Que por pasarse de tragón, en la caja ya no cupo.

El nalgón de Erasmo Catarino, así se le llamaba

A quien cada periodo vacacional, el ISSSTE visitaba

Riéndose  de la muerte, que deoquis las vueltas  daba.

Otro digno integrante, como el “Gobe” le apodaba

Murió esperando consejo, pues las deudas lo agobiaban.

En Simas, Cimaco y Coppel, el alma tenía empeñada

Por eso mejor la muerte, decidió su retirada.

A su líder los Marranos, le apodaban “Juan Querendón”

Ya que a todos les pichaba, con su tremendo carterón.

Ya los marranos chillan en su asqueroso y repúgnate trochil,

La muerte los acecha y, el “Pechocho” ya los dejó morir.

 

No se pierdan las próximas columnas, ya que por cuestiones de espacio, nos faltaron muchas calaveritas.

 

¡Hasta la próxima!

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