Torreon, Coah.
Edición:
19-Feb-2024
Año
20
Número:
894
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MI VERDAD / 718


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Por:
Agente 57
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12-10-2019
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POR: AGENTE 57

ARRANCAMOS… La forma en que cae un telón sobre un escenario nos dice mucho acerca de la forma en que esa sociedad percibe el poder. Sabemos, por ejemplo, que en el teatro de la polis griega, el telón de los espectáculos públicos era jalado de abajo hacia arriba. En el medievo monárquico el telón caía del cielo. Hoy, lo más común es que se abra por el centro y corra horizontalmente, una cortina hacia la izquierda y, otra, hacia la derecha. Durante casi un siglo, en la liturgia priista, el velo ha sido quitado desde arriba y deferencia lo que viene del Cielo de lo que está en la Tierra, los espectadores. Esta forma del telón señala a los candidatos pero, sobre todo, a quienes deben, a partir de ese instante revelador, apoyar, respaldar, elogiar y refrendar: el poder, según los textos del siglo xvll, tenía dos rostros: el visible y el arcano. El secreto del poder no es el <<destape>>, sino quiénes han jalado los hilos desde arriba. El grabado que le dio portada al Leviatán de Thomas Hobbes- y que ahora circula otra vez como cubierta de un ensayo que champurrea lo mismo a Donald Trump, a “podemos” en España, a Andrés Manuel, etc. es el retrato de un soberano, con un báculo en la mano izquierda y una espada en la derecha. En el lugar donde va el nombre del libro y su autor hay un velo de los que se levantan desde arriba. El cuerpo del soberano está compuesto de una infinidad de pequeños cuerpos, de anónimos, que le dan forma. El soberano, como un monstruo, se levanta sobre una cordillera que protege a una ciudad. Pero la ciudad está desierta. Suponemos que lo está porque todos los ciudadanos han corrido a organizarse como el cuerpo soberano. Al menos eso es lo que Hobbes escribe sobre el contrato que permite la existencia del Estado. Hobbes había escrito Leviatán originalmente para Carlos ll de Inglaterra en 1651. El rey venía de la desaparición de la monarquía por una revuelta en la que su padre terminó ejecutado. Él la restauró teniendo cuidado de considerar al Parlamento en todas sus decisiones. Por eso Hobbes elige para darle nombre a su ensayo a un monstruo que aparece en la Biblia, en el Libro de Job. Es el dragón de la guerra civil que debe contenerse mediante un Estado en el que no haya más <<pueblo>> que el que apoya al rey. Por eso los cientos de ciudadanos son retratados en la portada como conformadores del monarca armado con la Iglesia (el báculo) y el ejército (la espada). En el Libro de Job se dice esto de Leviatán:<<ve todo desde lo alto, él es rey sobre todos los hijos de la soberbia>>. Como sabemos <<soberbia>>, en la clave católica, es rebelión. Por lo tanto, el Estado es un monstruo que gobierna desde arriba con fuerza sobre una ciudad desierta. Ya habrán advertido que lo que me pregunto sobre la Liturgia que nos avasalló durante casi un siglo, no es sobre los candidatos sino sobre los cuerpos que sólo sirven para apoyarlo, es decir, los priistas, PVEM, PRD,etc. No son, por supuesto, ciudadanos, sino multitud, <<acarreados>>, <<cargada>>. Hay una animalización de la base de estos partidos y otros: sólo existen si apoyan. Hobbes escribe así de los súbditos que deben respaldar a Carlos ll: <<En el instante mismo en que se elige al soberano, el pueblo se disgrega en una multitud confusa. Ya no es una sola persona sino una multitud disuelta>>. Para Hobbes hay un estado de naturaleza previo al pacto político, que es <<la guerra de todos contra todos>>. Según él, en contrato en torno al soberano es lo que impide que nos matemos. Pero una vez pactado el soberano, el <<pueblo>> pasa, de nuevo, a disgregarse. Esa multitud es la que precede al rey y lo sobrevive pero no tiene un contenido político. Escribe Agamben sobre esto: <<La multitud es el elemento impolítico sobre cuya exclusión se sustenta la ciudad>>. El priismo entraña ese misterio de todos aquellos que no pueden hacerse presentes, salvo a través de los hombres que los representan. ¿Dónde están los priistas y su cultura? Sabemos que sus representantes son los líderes sindicales enriquecidos, los coordinadores del voto repartiendo cosas a cambio de votos, la burocracia que, de otra forma, no tendría un cheque mensual asegurado. Pero, en un partido donde la ideología siempre ha estorbado por que, en realidad, el poder es visto como un método para permanecer en el poder, nadie puede reivindicarse priista sin llamar a la mueca. Sin principios políticos ni morales, el PRI es la estructura de compromisos del conformismo. En la base estaría formado por los que, al tener un trabajo, se les impone un sindicato y termina en la lista de afiliados al Partido, por los que creen que su existencia pobre y abnegada podría empeorar si decidieran actuar, y por los que esperan recibir un beneficio, por mínimo que sea, a cambio de la lealtad. Como en el grabado del Libro de Hobbes, es el gigante cubierto de cuerpecitos que se soma súbditos que lo componen. Se dice que ninguno de las candidaturas del telón que se alzó para el 2018 provenía de un método democrático. Como en muchos otros asuntos, no es lo mismo una representación política como efecto de sumar movimientos, organizaciones, personajes; a una representación por inercia. El PRI se paró, como el monstruo de Leviatán, sobre las aguas, fuera de la ciudad, fuera del alcance, seguro de quienes lo apoyaron se someterían a la animalidad de la <<cargada>>, es decir, del apoyo disciplinado a <<lo que se decida>>. De la mención en el Libro de Job, a la tradición hermenéutica hebrea y cristiana, Leviatán acabó por ser asociado al Anticristo de los últimos días del mundo. Tanto él, la serpiente marina, como Behemoth, el monstruo terrestre parecido a un toro, terminan en el Apocalipsis como los seres que, en un origen, señalaron el pecado original en el paraíso. La serpiente del inicio es la del final. El Nuevo Testamento no tiene más que tres acepciones de la palabra <<pueblo>>: multitud, turba y plebe. El grácil demos de la polis griega se desvaneció, no existe. Pero eso no quiere decir que no opere en la realidad mexicana. El Leviatán priista no puede pensar, sólo defenderse y aplastar. No puede dialogar, sólo exhibirse. Se levanta el telón y ahí aparece.

MI VERDAD.- Se acercan elecciones en Coahuila es una lástima que MORENA tenga alianza con partidos como: PVEM, Encuentro Social y Líderes advenedisos. NLDM

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